Erkuden Almagro


Tras unos años acercándome a la larga distancia con diversos eventos, finalmente di el paso a participar en una prueba de gran relevancia en el mundo de las ultras. Y es que fue casi por instinto que me apunté al programa Sponsoreco de la prueba Kromvojoj para tener una motivación para entrenar. Y resultó.

Me aceptaron en el programa y la verdad es que fue un lujo poder contar con el apoyo de todas las compañeras y los organizadores durante todo el proceso. Desde el minuto uno resolvimos todas las dudas que tuvimos, que fueron muchas, se pusieron a nuestra disposición e incluso contamos con material como unas cubiertas y algo de nutrición.

Programé los entrenamientos con tiempo, cada semana venía haciendo unos 150-200 km desde enero y así fui aumentando progresivamente hasta llegar a casi 400 km en las semanas cercanas al evento. El desnivel también formaba parte de los entrenamientos y fueron semanas de subir y subir. Siempre crees que no es suficiente todo lo que entrenas.

Las reuniones con el grupo de Sponsoreco daban un balón de oxígeno para los nervios de última hora y finalmente llegó la gran cita. Me apunté en parejas con mi compañera Nuria Escuer, que ya tenía experiencia en pruebas de larga distancia y que seguro sería de gran apoyo. Salimos de Castellvell del Camp a las 18h del 7 de junio.

El hecho de salir de tarde iba a suponer que algunos kilómetros los tuviéramos que hacer de noche. Lo que no nos imaginábamos era que nos fuera a costar tanto tiempo encontrar un alojamiento. Y es que ese es uno de los grandes retos de este tipo de eventos. Si bien ya hay dureza de por si en el recorrido, el hecho de tener que buscarte el alojamiento durante la prueba suma un punto de aventura que es lo que engancha.

Nuestro plan era pedalear unas horas hasta el anochecer y buscar alojamiento. Cada etapa las teníamos programadas así y durante las dos primeras pudimos completarlas sin ningún tipo de problema. En la tercera etapa, aparecieron los problemas, y es que a mi compañera Nuria, le pasó factura el no beber lo suficiente y se sintió indispuesta a falta de 30km para completar la etapa. Solo quedaba llegar al alto de la Creueta y bajar, pero, ese percance nos llevaría a tomar una dura decisión.

Yo podía continuar y seguir en la prueba sin ella, o podía abandonar y acompañarla en estos malos momentos. Y así fue. Decidí que si habíamos ido a participar juntas debíamos seguir juntas. Así que, pasamos unos días rodando más suave hasta que Nuria se sintiera mejor y luego pudimos entrar en track de nuevo, fuera de carrera, por supuesto y poder vivir la experiencia de la Kromvojoj de una manera más relajada mientras animamos al resto de participantes.

Pudimos tener una pequeña toma de contacto con una prueba de este calibre, saber qué es de cerca una prueba de larga distancia, tomarle el pulso, y la verdad es que yo me he sentido súper arropada. Tanto por la organización, durante todo el proceso de verificación de cómo se encontraba Nuria, pasando por el seguimiento con mucho mimo de las sponsoreadas.

Sin duda alguna, nos queda una espinita clavada y la repetiré.


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