Laura Villén


Ya han pasado unos días desde que llegamos a casa, esos días en los que duermes lo que no has podido dormir durante la Kromvojoj. Los días que nos tomamos para recorrer el precioso track que prepararon con mucha dedicación y cariño la familia que forma la organización, fueron días en los que me preocupé únicamente de dar pedales, de levantar la vista y disfrutar de los paisajes, disfrutar de la compañía, del sufrimiento, porque también se sufre, pero como estás donde quieres estar, pues también se disfruta, de las subidas y de las bajadas, aunque yo tengo la sensación de que me he tirado cinco días subiendo…

Disfrutar, así tal cual, eso es lo que ha significado para mí participar en la Kromvojoj este año 2026. No solo lo hice a partir de la salida, lo hice muchísimo los meses previos, antes incluso de saber que afortunadamente participaría en el programa Sponsoreco.

Fue en noviembre cuando presenté la candidatura, con muchos nervios, pero con el convencimiento de que sería la manera de animarme a participar en mi primer evento de ultra-ciclismo. Algunos la llaman carrera, para mí no ha sido una carrera, ha sido un evento creado por unas personas apasionadas del ciclismo para otros igual que ellos. Para mí, eliminar la palabra carrera elimina el espíritu competitivo, que a mí es lo que más respeto me daba a la hora de participar.

Es el evento ultra-ciclista que sigo desde la primera edición por ser muy cercano a mi casa y cada año pensaba que algún día yo estaría en esa línea de salida. Y este año, en el momento del briefing, me quedé mirando a mi compañero y le dije con lágrimas en los ojos: “No puedo creer que esté aquí sentada”.

Aún me emociono pensando en ese momento y en muchos otros, que han sido muchos, como el día en que me llegó el correo de la organización diciendo que había sido seleccionada. Una ola de alegría, respeto, dudas y muchas preguntas me pasó por encima cuando leí el correo, que aún guardo, porque me lleva a ese momento y al momento en que conocí a otras chicas maravillosas que estaban en el programa Sponsoreco como yo.

Todo mujeres, estupendo. Para mí es algo muy positivo. Sin menospreciar a los hombres, ni mucho menos. Yo siempre hago tándem con mi pareja y en esta ocasión no fue una excepción, aunque mi primer pensamiento fue hacerlo sola y fue algo que valoré durante muchos días. Al final decidimos participar por parejas por incertidumbres mías.

Luego llegaron las reuniones y cada vez veía más claro que podría haberlo hecho sola, porque encontrarme con las otras participantes, que tenían las mismas inquietudes y dudas que yo, me llevaba a pensar que debería haber decidido hacerlo sola. Y ahí está mi aportación, mi opinión y mi consejo a las futuras participantes que, como nosotras, estábamos llenas de dudas.

El hecho de estar entre algodones en cuanto a la organización, te hace sentir súper acompañada, para nada juzgada, escuchada y valorada. Compartir las estrategias, las maneras de ver el recorrido, los truquillos que hemos ido adquiriendo cada una a lo largo de todas las vivencias encima de la bici, los consejos de Oriol, que estaba presente en cada reunión con nosotras, escuchando y respetando nuestras conversaciones, aportando lo necesario en el momento adecuado, respondiendo preguntas, y el detalle de GoodYear y Fuel, iban disipando esas dudas que todas teníamos.

Estar entre mujeres facilitaba la confianza y el poder decir las cosas tal cual, sin la coletilla de que igual es una tontería, porque a nosotras nos mueven las mismas tonterías, al fin y al cabo…

Llega el día de conocer en persona a las caras que has ido viendo en las reuniones y quedará en mi memoria también. ¡Qué alegría poder abrazarnos, compartir kms en la bici, en mi caso con una de las integrantes del programa, y llorar de alegría con otra porque ha hecho un carrerón! Ella sí, para las primeras plazas es una carrera; para el resto es vivir cada km con intensidad, compartir luego los momentos vividos con todos los participantes… aprender de ellas, que han conseguido todas su objetivo y que lo han vivido tan intensamente… Jo, es que volvería mañana mismo a empezar.

Ahora que lo he hecho, que ya he participado en la ultra de casa, puedo y quiero animar a otras mujeres que, como yo, se están planteando la asistencia. Se puede, es viable, es asequible y, sobre todo, es muy, muy recomendable. Conoces gente con la misma pasión que tú y te llena el alma de una manera que debes vivir para entenderlo.

La experiencia en general ha sido más que buena y debo agradecer a la organización de la Kromvojoj el cariño que le ponen en todo. Por fin puedo decir que he estado allí y puedo asegurar que volveré a estar.


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